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RADWA ASHUR

Radwa Ashur: Granada (trilogía)

Radwa Ashur: Granada (trilogía) - ed. oriente y mediterráneo

Ashur, Radwa: (26 mayo 1946 – 30 noviembre 2014), nació en Egipto. Especialista en literatura inglesa y afroamericana, dirigió el departamento de Lengua inglesa en la universidad de Ain Shams, donde es profesora. Forma parte de la Organización Árabe de Derechos Humanos y está casada con el poeta palestino Murid Barguti. Entre su abundante producción, además de varias obras de crítica literaria, destacan las novelas Una piedra caliente (1985), Jadiya y Susan (1987), Candil (1992), Trilogía de Granada (1994-98) y Sombras (1999); los cuentos Vi las palmeras (1987) y el libro de memorias El viaje: días de una estudiante egipcia en América (1983). Por la primera parte de su trilogía Granada, recibió el Premio a la mejor novela del año de la Feria del Libro de El Cairo, y por la segunda y tercera parte, el primer premio de la Feria del Libro de la Mujer Árabe (El Cairo, 1995).
[Granada, col. letras, 24; Granada (trilogía), col. letras, 31]

Granada
(trilogía)
novela
Traducida del árabe por María Luz Comendador

 
Con «Moraima» y «La partida» se completa la trilogía de Granada, cuyo primer volumen, «Granada», vio la luz en esta misma colección el año 2000. En el segundo volumen, «Moraima», la autora recrea los años en que se va estrechando el círculo en torno a los moriscos, los traslados forzosos, la persecución, hasta desembocar en «La partida», en que se narra en todo su cruel e injustificado dolor la expulsión de los últimos moriscos de suelo español, cuyo cuatrocientos aniversario se conmemora este año 2009. Las escenas finales de los expulsados moriscos esperando los barcos que los llevarán allende el mar, fuera de su tierra, recuerda inevitablemente la inútil espera de los republicanos españoles en el puerto de Alicante, huyendo de la «victoria» franquista.

 
«La egipcia Radwa Ashur… recuerda el momento en que empezó a escribirla [la trilogía de Granada]: “Escuchaba los bombardeos de Estados Unidos sobre Irak, y vi la imagen de una mujer desnuda. Empecé a tirar de ahí y salieron los personajes, el movimiento, el clima de amenaza. Granada es una metáfora que expresa mi propia experiencia y también la historia de Palestina. Soy hija de una derrota y sé que construimos a la sombra de la muerte”».
José Andrés Rojo, «La vida en medio de la muerte», El País, 7/4/2008

«Cuando publiqué la tercera parte de mi trilogía Granada [La partida], se me acusó de que, en realidad, escribía sobre Palestina. Yo, sin embargo, estaba escribiendo sobre Granada. Luego… me di cuenta de que escribía en torno a Granada, pero con Palestina presente».
Jesús Arias, Granada Hoy, 7/4/2008
 

«Hace unos años, Ediciones del Oriente y del Mediterráneo nos brindó la primera parte de esta trilogía de la autora egipcia, una saga familiar de moriscos del barrio granadino del Albaicín en la época de la pérdida de al-Andalus entre 1492 y 1609, repleta de estupenda ambientación y atractivas figuras femeninas. Ahora reúne en un solo volumen y por primera vez las tres partes: Granada, Moraima y La partida. Disfruten».
Sidecar, «Cartita 78», agosto 2008
 

«A pesar de cumplir los preceptos que la incluyen en el género de la novela histórica árabe de la segunda mitad del siglo xx, estamos, afortunadamente, ante una novela poco histórica (Mari Luz Comendador: “Como suele ocurrir en las novelas históricas árabes más reconocidas en el último cuarto del siglo xx, en Granada lo histórico no es percibido como fundamental por su autora ni por los críticos. Es decir, no es la presencia de la Historia lo que más se valora…”). Tampoco el premio del Libro de la Mujer árabe se debe a la gratitud hacia una novela feminista (“Ambiciono que un texto escrito por mí no represente claramente que soy mujer; quiero que la mujer y el hombre escriban igual de ideales grandiosos, que entren en la vida de forma convincente”. Entrevista a Radwa Ashour en el diario La Opinión de Granada, 7 de abril de 2008). Y Ashour convence… ¿Puede enganchar una novela que carece del espíritu nómada y emocionante de León el africano de Maalouf, que se desarrolla con una economía de medios absoluta (las dos primeras partes ambientadas en Granada, y casi exclusivamente en el Albayzín, y las más de las veces en el interior de una casa de ese mismo barrio), y que con escasos diálogos dando movimiento al texto transcurre con el tempo lentísimo (nada menos que 6 generaciones que arrancan en Abú Yáfar el librero) de película iraní? Para mí que sí. Y en mi torpeza para justificar mi respuesta, diré que eso lo consigue a fuerza de una sencillez argumental que en ningún caso descuida fijar los hitos más importantes en la historia de los moriscos desde pocos días antes de las Capitulaciones hasta el decreto de expulsión del país en 1609».
José Cruz Cabrerizo, La Biblioteca imaginaria (www.labibliotecaimaginaria.es), enero 2009

 Ficha técnica
letras, 33
año edición: 2008
nº páginas: 576
tamaño: 21 x 12,5
peso: 600 g
pvp: 22 euros.
isbn: 978-84-96327-49-8

Radwa Ashur: "Carta a Europa"

Radwa Ashur: "Carta a Europa" - ed. oriente y mediterráneo

«Durante siglos hemos vivido en el puesto de “hombre invisible”, del criado al que sus amos no reconocen más que la misión de servir y los conocimientos necesarios para seguir esclavizándolo. La invisibilidad es violencia, y también maldad. Hay en ella una negación despótica de la humanidad del otro. Es una bomba de relojería que amenaza a ambas partes. El diálogo, el acercarse en un plano de igualdad, implica la presencia de dos partes; cada una con su experiencia y su especificidad, con su saber y su mirada. Quiero decir, cada uno con su bagaje histórico al completo, que constituye su forma de relación con la esencia histórica y su significado dentro de ésta. No es posible el diálogo entre el visible y el invisible, entre el que está y el que no, entre el amo armado de ceguera y el denigrado e ignorado, aquel a quien no se tiene en cuenta.
»Debemos reconocer que la violencia material e intelectual, que enlaza con los siglos de dominación colonial europea y que ahora se mezcla con la experiencia migratoria de los hijos e hijas de los antes colonizados –hoy trabajadores o refugiados en los países europeos–, nos sitúa ante dificultades nada desdeñables. Las complicaciones de hoy se acumulan sobre las antiguas asestando cada día heridas nuevas sobre las heridas de antaño. Son dificultades que exigen a Europa en primer lugar un esfuerzo porque sigue arrastrando, amarrado al cuello, el baldón de su pasado colonial como el albatros muerto de la Balada del viejo marino de Coleridge. Los emigrantes, hijos de las colonias, no son los peces del buen Santiago de El viejo y el mar, obra en la que Santiago los llama “hermanos míos” mientras se ve abocado a pescarlos y alimentarse de ellos para vivir. Como el mundo se ha vuelto conocido, accesible, mestizo y pequeño, hoy sabemos que es Próspero y no Calibán el que come carne humana; y que el casamiento entre Otelos y Desdémonas no es una trasgresión de las reglas del universo, sino de unos principios racistas abominables.
»Tanto los hijos e hijas de las colonias residentes en sus respectivos países como aquellos que han emigrado a Estados europeos han dado un paso sorprendente hacia Europa. Aprendieron sus lenguas, convivieron con sus culturas, se hicieron eco de sus artes, se mezclaron sin objeciones, tomaron y dieron, fueron útiles y sacaron provecho. Y sin embargo Europa –en su mayor parte– no reaccionó más que en el marco de un orientalismo sospechoso, o de un exotismo que colocaba al otro en el lugar del fenómeno de feria exhibido en una jaula; o de un primitivismo que enriquecía a un artista determinado a través de un cuadro o de una escultura. Pocos han sido los que han querido conocernos por nosotros mismos. ¿Mencionaré por ejemplo a Louis Aragon, el gran poeta francés que a finales de los cincuenta, queriendo proclamar su adhesión a la revolución argelina, se volcó hacia la tradición de los árabes y musulmanes, conoció su historia, la obra de sus poetas y filósofos, sus relatos de amor y sus leyendas hasta llegar a producir un texto tan bello como Loco por Elsa?
»Invitamos a la vieja Europa… a que haga un esfuerzo por participar en un diálogo constructivo con los hijos de las antiguas colonias, con los inmigrantes. La invitamos a que los conozca, a que aprenda alguna de sus lenguas, a que se dé cuenta de que en sus culturas existen valores apreciables, a que se relacione con ellos y se enriquezca con su presencia. En resumen: la invito a que los vea».


Fragmentos de «Carta a Europa», traducción de Mª Luz Comendador, El Cairo, 1 de septiembre de 2003.