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HABLA ADONIS

HABLA ADONIS - ed. oriente y mediterráneo

HABLA ADONIS

 

ENTREVISTA EN L'HUMANITÉ A RAÍZ DE LOS ATENTADOS DE PARÍS

 

¿CÓMO EXPLICAR QUE SE CONSIDERE UN ENEMIGO A UNA ESTATUA?

¿Cuáles son, en su opinión, las raíces del terrorismo?

Adonis: El islam es al mismo tiempo un Estado y una creencia. Aquí y en el más allá la fe y la vida cotidiana están unidas. Lo fundamentan tres pilares: primero, el Profeta es el último profeta; segundo, el creyente no puede modificar nada, sino que tiene que limitarse a perseverar y obedecer; tercero, las verdades transmitidas por el Profeta son últimas.
Hay que añadir que el musulmán no puede renunciar al islam, bajo amenaza de muerte. Si llevamos esta lógica hasta su último extremo, el propio Dios no tiene nada que decir, puesto que ya ha dicho su última palabra a su último profeta. El otro no existe sino es musulmán. Es un mundo cerrado.

No obstante, existen diferentes lecturas del texto sagrado…

Adonis: Sí, y el texto es a la vez una lectura. Me refiero a la lectura mayoritaria, la del wahabismo, dominante hoy. Muchos musulmanes no la comparten, pero no constituyen la mayoría de los creyentes. El nudo del problema está en el poder. Desde 1950, los árabes no han hecho nada para cambiar la sociedad, solo se habla de cambiar el régimen.
Puede combatirse una dictadura, pero no un régimen religioso, el régimen más peligroso de todos, pues niega al individuo. Una ruptura radical es imprescindible para poder liberar a la mujer de la ley religiosa, fundar una sociedad laica que respete a los ciudadanos y dar al ser humano la libertad de creación y de pensamiento. Todo lo que está sucediendo en estos tiempos podría conducir a regímenes aún más radicales.

¿Cuáles son las causas de la violencia en el islam?

Adonis: La violencia forma parte de nuestra historia y de nuestra vida cotidiana. La fundación del primer califato y la transformación del islam en un régimen político se produjeron tras la muerte del profeta Mahoma. El pueblo, que era «uno» en torno al Profeta, sufrió divisiones y guerras.
La guerra de sucesión duró cincuenta años, los Quraix [la familia del Profeta] desplazaron a los los al-Ansar. Los cuatro primeros califas fueron asesinados. La violencia continuó con los omeyas y los abbasíes. El islam se transformó en una guerra ideológica, y el Corán se interpretó en función de los diferentes intereses.

Pero la violencia existe también en la Biblia…

Adonis: El Corán es una versión de la Biblia, por tanto la violencia también es bíblica. Hay dos clases de violencia: teórica y práctica. Basta con leer lo que se dice en las azoras del Corán sobre el infierno; los castigos destinados al renegado resultan inconcebibles para nuestro imaginario. Dicha violencia celestial, divina, se ejerce hoy sobre la tierra, como si los hombres en el poder representaran a Dios. Eso explica por qué nosotros no hemos conocido la democracia, y no existirá mientras no haya ciudadanos, individuos libres. Hablamos el lenguaje de la Edad Media.

Usted afirma en su libro que Daesh representa el final del islam, como la llama de una vela que se aviva antes de apagarse, ¿por qué?

Adonis: Un pueblo está presente en el mundo mientras crea y participa en la construcción del futuro. Todas las civilizaciones tienen un ciclo, un fin. Tal vez Daesh sea el signo de tal fin. Para mí, los árabes forman ya parte de la historia. Sus regímenes afrontan problemas modernos con una mentalidad caduca.

¿O sea que son incapaces de adaptarse a la modernidad?
 
Adonis: Sí. Pero insisto los que ahora reinan y leen el texto coránico de manera literal no tienen nada que ver con los árabes como individuos, ni con los extraordinarios musulmanes presentes en todo el mundo. Existen grandes poetas, novelistas, médicos, arquitectos… Lo que se discute no es al individuo, sino a la comunidad, al poder. Los dirigentes no permiten a los demás interpretar el texto coránico en un sentido moderno, lo único que quieren es mantenerse en el poder y en realidad no conocen su texto. Todo texto, sobre todo si es divino, es polisémico.

Según usted, no existen un islam verdadero y un islam desviado, sino un único islam que en sí mismo encierra la violencia. ¿Pero cada cuál es luego libre para interpretarlo?

Adonis: Yo no estoy contra la fe individual, es un derecho. Pero siempre estaré contra una religión institucionalizada e impuesta a toda la sociedad. Lo que domina hoy es el wahabismo, Arabia Saudí con su dinero y la complicidad de Occidente. Ha transformado y negado un espacio extraordinario de civilización en Irak, Libia y Siria. Europa no lo ha comprendido, es responsable, su política obedece únicamente a intereses económicos. Debe replanteársela.

¿Cómo valora usted que haya jóvenes, de los cuales algunos han crecido en Francia, que se inmolen en pleno París?

Adonis: No sabría decirlo, pues no soy un político, pero creo que está relacionado con el recuerdo de la colonización y el desgarro argelino. La religión y la cuestión social están interrelacionadas… En el mundo árabe las diferencias confesionales se manifiestan como guerras entre árabes. Esos jóvenes practican el islam como un mensaje, quieren convertir a todo el mundo, incluso a los franceses. Para ellos la muerte es la puerta de entrada en el Paraíso. ¿Cómo un ser humano puede actuar y pensar así? Desde hace cinco años en Irak y en Siria han encerrado a las mujeres en jaulas, han degollado, destruido museos, obras de arte, ¿cómo explicar que una estatua se considere un enemigo? Para ellos la única cultura posible es la coránica.

¿Por qué afirma usted que la poesía es incompatible con el islam?

Adonis: Afortunadamente, ningún poeta ha seguido el texto coránico. El islam rechaza la poesía, como Platón, por otro lado. En nuestra historia no existe ningún poeta creyente, el equivalente para el islam de un Claudel, que era a la vez un gran poeta y un católico practicante. Todos los poetas eran antirreligiosos. Habría que hablar también de los místicos, que llevaron a cabo una gran revolución y cambiaron la concepción de Dios. Contrariamente a lo que piensan los orientalistas, no forman parte del islam, sino que fueron tratados como apóstatas y algunos de ellos crucificados. Tampoco existe la filosofía árabe religiosa, sino que ha tomado del islam la Revelación y de Gracia la Razón haciendo de ambas una síntesis.

¿Qué se puede hacer hoy?

Adonis: En la Edad Media la Iglesia católica era atroz, pero los europeos consiguieron adaptarse a la modernidad. Hay que separar el islam del Estado y ayudar a los árabes a romper con su pasado y el oscurantismo. Si nos ponemos de acuerdo sobre el principio de laicidad, hay muchas cosas que pueden cambiarse. La fe es como el amor, fruto de la experiencia personal. Francia es el país de los derechos del hombre, Descartes y Baudelaire; debería ayudar a refundar la sociedad laica árabe, promover la libertad y la creación y abrirse al otro. Los místicos decían «el otro soy yo», antes del «yo soy otro» de Rimbaud.

Entrevista de Sophie Joubert, L’Humanité, 18 de noviembre de 2015

 


[Los orígenes] «La tierra no se reduce para mí al territorio de la infancia. Doy a la tierra una dimensión casi metafísica: es a la vez el reino último del hombre y su primer espacio.
»Nacer, conocer y morir: la tierra acoge y suscita las grandes etapas de nuestra vida. (...)


[La identidad] »Al cambiar un nombre muy musulmán –Ali– por otro sin relación con el islam –Adonis–, asumía y reivindicaba una trayectoria hacia lo universal. Al firmar así, salía de una tradición petrificada y accedía a una libertad más amplia. (...).


[La herencia] »Reivindico toda la herencia mediterránea, pero además formo parte integrante de la cultura universal, de Oriente hasta Occidente. La única especificidad que me reconozco es mi lengua y mi subjetividad. Pero, por medio de ellas, trato de abrirme a lo universal.


[La renovación] »La forma poética es siempre un reflejo de la vida y de la cultura de una época. A la renovación de la poesía no le bastan las nuevas ideas, necesita que la forma que las expresa sea también nueva. (...) Ser moderno es aceptar el diálogo con el otro. (...)


[La soledad] »(...) Me sentiría ofendido si ciertas personas hablasen bien de mí. Me enorgullece que ningún gobierno árabe me haya invitado oficialmente. Mantenerse a distancia permite contemplar el movimiento de la sociedad árabe en su conjunto al margen de todo camuflaje ideológico. Pero yo me siento profundamente ligado a las aspiraciones populares.

 
[La historia] »En el fondo, no tengo ninguna confianza en la historia. No es más que un cúmulo de mentiras. Del pasado, retengo sobre todo el movimiento de creación artística, pero, en nuestra sociedad, hasta eso ha sido rechazado. La historia no es sino el catálogo de las diferentes opresiones. Yo estoy con los hombres que sufren. Mi historia es un continuo replanteamiento de la historia».

 

Fragmentos de una entrevista con André Velter, Le Monde, 30/11/1984

 

 [LA POESÍA]

 

«La poesía es el poema, la lengua y aquello que va más allá de la lengua. Es como un árbol que está enraizado en un lugar y sin embargo las ramas están abiertas por todo el espacio y por todos lados. La poesía es así; aunque yo como poeta árabe estoy enraizado en mi lengua, mi poesía está abierta a todos los seres humanos y a todos los continentes, y, en ese sentido, yo me siento universal a la vez que totalmente árabe. (...)
»No hay poesía verdaderamente importante sin pensamiento. (...) lo que marca la diferencia entre la filosofía y la poesía, el pensamiento y la ciencia, es la forma de expresión. En la poesía es necesario expresarse en imágenes y en relación con las imágenes. Es la metáfora la que transforma. La expresión poética. La poesía puede decirlo todo. (...) Encuentro que la poesía es mucho más amplia que todas las disciplinas del pensamiento.

 

Fragmentos de una entrevista con José Méndez, Residencia, noviembre-diciembre 1997

 

 

[EL LIBRO]

 

«“Estoy en un proyecto poético titulado Al Kitâb* que será el libro de poesía más importante desde la Divina Comedia”. No pude contener la risa: “Estupenda exageración, ¿no?”. Gesto de la mano, acompañado de un ligero movimiento de cabeza: el poeta asumía lo dicho. Notó que sus compañeros de mesa, Kamal, Saida y yo, lo mirábamos estupefactos. Prosiguió: “Sí, estoy redactando el primer volumen. Se trata de un manuscrito de al-Mutanabi que edito yo. Tendrá dos volúmenes más, después dejaré de escribir poesía”. Dijo estas  palabras con sencillez y seguridad, como si el proyecto estuviera íntegramente grabado en su pensamiento; después guardó silencio, dando a entender que todo estaba dicho».

 

José Miguel Puerta Vílchez, en Adonis. Un poeta en el mundo de hoy, París, IMA, 2000

*El Libro (ediciones del oriente y del mediterráneo, en traducción de Federico Arbós).

 

[sufismo y surrealismo]

 

[...] ¿Y Ali Ahmad Said Asbar, el poeta sirio conocido como Adonis? ¿Aún no han leído Sufismo y surrealismo? ¡Qué cosa magistral! Sí: es verdad que existen “sobredosis de belleza” capaces de “elevar el ritmo cardiaco, causar vértigo e incluso alucinaciones”: el síndrome de Stendhal. Y esta lámpara de Aladino es buena prueba de ello. Su lectura nos provoca literal, constantemente, excitándonos la inteligencia y la imaginación de tal manera que, por momentos, no hay más remedio que cerrar el grifo. Sobre todo en el capítulo IV, cuando Adonis relaciona la escritura automática con la locución teopática. Xath, según su excelente traductor, “en alusión a las palabras que profiere el sujeto poseído por la divinidad”."

 

Xoán Abeleira, "Cuatro cajas para conservar el fuego", El País Babelia, 05/09/09